Recuerdos que no dan vergüenza
El recuerdo de calidad existe y Barcelona lo produce: alimentación con denominación, artesanía con oficio y libros con ciudad dentro. La regla es simple: que lo pueda comprar aquí quien vive aquí.
Comestibles serios
Aceite, vinagre, turrón artesano, cava y conservas de las tiendas gourmet y de los mercados: el recuerdo comestible que se agradece y se acaba. Compra en tienda de barrio, no en la puerta del museo.
Artesanía y papel
Cerámica firmada, abanicos de taller, papelería bonita y láminas de la ciudad ilustrada por locales: objetos con autor frente a la masa del souvenir. El Born y Gràcia son el terreno.
Libros y música
Novela y guía ilustrada de la ciudad, y las tiendas de vinilos del Raval con sus cajas de ocasión: el recuerdo que se usa años después de la maleta deshecha.